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DANZAD, DANZAD, MALDITOS (1969).They shoot horses, don’t they

Posted by noeliapc en 7 abril 2010

Danzad, danzad malditos, la gran depresión americana

 

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

Género:Drama
Nacionalidad: USA
Director: Sydney Pollack
Actores: Jane Fonda; Michael Sarrazin; Susannah York
Gig Young; Red Buttons; Bonnie Bedelia; Michael Conrad
Bruce Dern; Al Lewis; Robert Fields; Severn Darden
Allyn Ann McLerie; Madge Kennedy;Jacquelyn Hyde
Felice Orlandi
Productor: Robert Chartoff; Irwin Winkler
Guión: Horace McCoy; James Poe
Fotografía: Philip H. Lathrop
Música: Johnny Green
Calificación moral: No recom. menores de 18 años
Duración: 114 minutos

Filmaffinity: Votos:1819. Puntuación:7,3/10

SIPNOSIS;
Un poderoso drama que gira alrededor de una maratón de baile a principios de los años 30. Gente desesperada, de todas las edades, se apunta a la maratón para encontrar un sitio donde dormir y comer mientras otros pasan hambre en el exterior. Mientras los concursantes ponen al límite su resistencia física y psíquica, una multitud viene a ver su sufrimiento para divertirse y entretenerse.

http://www.youtube.com/watch?v=XjnxiEvKEIo&feature=player_embedded

La publicación de “They Shoot Horses, Don´t They” en 1935, la obra más reconocida de Orase McCoy, nacido  en Nashville (Tennessee) y novelista de serie negra, le convertiría en cronista de uno de los episodios más terribles de Estados Unidos, “La Gran Depresión y llegar a ser el más claro exponente del existencialismo norteamericano.

Este libro quedaría en el recuerdo de todo norteamericano, despertaría del letargo en Mayo francés del 1968, cuando Sydney, un cineasta joven, perteneciente a la llamada Generación de la Televisión, recuperó la novela de MacCoy, para llevar al cine, una crítica a la sociedad de su momento. El resultado fue una acogida mundial extraordinaria tanto por crítica como por público.

En España se tradujo en 1966 el título original por “Danzad, Danzad Malditos”. En la Gran Depresión de Estados Unidos, se popularizaron los maratones de bile por todo el país, con el falso propósito de ofrecer una esperanza a cientos de personas que padecían hambre, desempleo y falta de dinero, a cambio de siete comidas diarias, alojamiento y asistencia.

De este modo, vemos como los participantes se ven obligados a bailar durante días para poder conseguir el importe de 1.500 $ con el que se premiaba a los ganadores. La gente acudía diariamente a ver a su favoritos creando entre todos un espectáculo grotesco en donde las miserias humanas afloran desde lo más profundo.

Pollack nos ofrece una cinta claustrofóbica de aquel período a través del drama individual de cada personaje, convirtiendo cada uno en una tragedia colectiva. La película destaca sobre todo a una pareja, la formada por Jane Fonda y Michael Sarrazin.

La perspectiva de Gloria (Jane Fonda) es puramente desesperanzadora, debatiéndose continuamente entre la angustia de verse sometida a vejaciones y a la necesidad de seguir en el concurso.

Cruda como pocas, es una película que se ve con el corazón en el puño, que si no la habéis visto, es más que recomendable buscarla, sentarse en la butaca predilecta y encender el televisor. Allí veréis un reality show de verdad, y quizás encontráis algún parecido con estos actuales televisivos en países que nadan en la abundancia.

Buena película para recapacitar de nuestras acciones y quejas diarias, no dejéis pasar de largo al maestro de ceremonias, un hombre sin escrúpulos que ofrece al público del concurso un show que degrada tanto a quien lo ve como a quien participa en él.

http://www.blog.red032.com/2009/%C2%A1bailad-bailad-malditos/

DE LA IRA CONTENIDA A LA AUTOCOMPLACENCIA

Danzad, danzad, malditos (They Shoot Horses, Don’t They?, 1969) es una de las películas más prestigiosas de Pollack (junto tal vez a Memorias de África) y su primera realización realmente meritoria, aunque no se encuentre entre las más personales. Adaptación de la novela homónima (¿Acaso no matan a los caballos?), que desgraciadamente desconozco, de Horace McCoy, retrata una sociedad embrutecida, casi infrahumana, en la que unos parias buscan sobrevivir (comida y lugar donde dormir) e incluso la gloria (trabajar en Hollywood) que les permita dejar atrás su miseria y mediocridad, participando en un concurso deleznable, consistente en bailar durante horas, días, meses: la pareja vencedora será la última que quede, una vez el resto no haya soportado la humillación física y psicológica a las que son sometidas. Un retrato duro, pesimista y bastante inquietante es el que expone el film de Pollack, el cual a pesar de sus errores de bulto (cfr. empleo enfático del lenguaje —esos insertos del caballo al principio y al final de la cinta son bastante inoportunos y necios, aunque no tanto como los impresentables planos-flashforwards distribuidos gratuitamente a lo largo del metraje, que muestran al protagonista siendo detenido y luego juzgado— y definición verborreica y/o parca de personajes —el marinero, el protagonista interpretado horrorosamente por Michael Sarrazin, la embarazada, etc.), deviene en una digresión de lo más turbadora sobre hacia donde se dirigía la sociedad americana inmersa en una crisis sin precedentes, capaces de hacer de la miseria y el hambre, negocio, sin ningún escrúpulo (es significativo las referencias continuadas del presentador, soberbiamente interpretado por Gig Young, aludiendo a los participantes y diciendo que se trata de gente magnífica, de tontos; o su posterior justificación, llena de una repugnante lógica —el público que va al show quiere, necesita ver gente aún más miserable que ellos, y éstos deben tener esa “apariencia“—, por haber robado y destrozado el vestido de gala de la aspirante a actriz…). El final (¡lástima de ese inserto, ya comentado, del caballo sacrificado!), insólito y coherente a la vez, resume ese nihilismo tan pronunciado de todo el film, y abunda en la idea del individuo alienado por la sociedad, incapaz de encontrar su verdadero yo. Así se explica el propio Pollack al respecto: «Creo que en la sociedad moderna lo más difícil es encontrar uno mismo su propio individualismo, su propia personalidad, y ser capaz de seguirla. (…) La gente acaba viviendo la vida de la forma que quiere la sociedad o su familia o sus jefes en su trabajo, pero no la que quieren ellos» Y respecto a Danzad, danzad malditos, decía: «(…) está hecha con mucha ira, con el cabreo que dominaba aquellos años» (Entrevista de Antonio Castro. Dirigido por… nº 219, pp. 36-37. Barcelona, diciembre 1993). El breve e inquietante plano final del film (el concurso no se detiene y el presentador repite mecánicamente sus “speechs“) insiste más en la primera reflexión del cineasta, conteniendo esa ira a la que el mismo alude y que sí se percibe en el trasfondo de la película.

http://www.miradas.net/2005/n37/actualidad/articulo1.html

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