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CANCIONES PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA. (1971)

Posted by noeliapc en 25 abril 2010

Canciones para después de una guerra, basilio m. patino, postguerra e autarquía 

  

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA  Género:Documental                                                           Nacionalidad: España                                        
Director: Basilio Martín Patino
Actores: Imperio Argentina; Estrellita Castro; Miguel de Molina; Lola Flores; Celia Gámez; Juanita Reina
Guión: Basilio Martín Patino                                                          Productor: José Luis García Sánchez.
Fotografía: José Luis Alcaine
Música: Manuel Parada
Calificación moral:Todos los públicos
Duración:99minutos.                                              Filmaffinty:Votos, 427. Puntuación: 7/10
 

SINOPSIS:
Historia del franquismo, desde el final de la guerra civil, hasta los años 50 en forma de capítulos: fotos animadas de la victoria militar franquista, División Azul, la segunda guerra mundial, las imágenes de los primeros No-DO, el Auxilio Social, las películas de Cifesa, la Fiesta Nacional, la radio, el estraperlo, el racionamiento, la lotería, las americanas, con imágenes y canciones de la época.    

  http://www.youtube.com/watch?v=FVzCTUwxxqs&feature=player_embedded  

 CRÍTICAS:Uno de los documentales más importantes y representativos de la historia del cine español. Fue realizado de forma clandestina a primeros de los años setenta y prohibido de forma fulminante, sobre todo por la indignación que le suscita al almirante Carrero Blanco. Estrenado poco después de la muerte del general Franco1976, alcanzó raudamente el éxito comercial y la condición emblemática que reviste hoy en díaEl atractivo de la película radica en su refinado sarcasmo, en las canciones mismas y en el dinamismo del montaje. Patino pasa de una escena a otra con cortante rapidez y cambiando las imágenes y la música a distinto ritmo, lo que crea cierta discordancia entre ellas (…) La película echa en cara al público español su distanciamiento del pasado. El modo en que está realizado el montaje podría ser considerado como una metáfora de la historia según la cual el pasado, al igual que un producto del que se hace publicidad, no es más que la interpretación que le damos” (John Hopewell en “El cine español después de Franco”, Ed. El Arquero, 1989). “La película que más me ha gustado de todas las que se han hecho en España es “Canciones para después de una guerra”, de Basilio Martín Patino, porque es una película viva, documental, con gente y cosas que han pasado de verdad y que están viviendo”. (Manuel Summers en “Manuel Summers, cineasta del humor”, de Zacarías Cotán Rodríguez. Festival de Cine Iberoamericano. Huelva, 1993). “Patino ha sabido crear un ritmo férreo, que unifica elementos absolutamente heterogéneos gracias a un espléndido montaje, guiado por una intención directa y restallante que no tiene nada en común con lo “camp” ni con complacencias sentimentales de ningún género”. (Antonio Lara en “El País”, 1976). “Fue una experiencia importantísima, una experiencia de cine libre, del que yo tenía derecho a hacer. Comencé entonces este proceso de autoexilio de aquella industria que a mí, al menos, no me gustaba nada”. (Basilio Martín Patino a Diego Galán en “Memorias del cine español”. Teleradio, 1981). “Canciones para después de una guerra” es un álbum. Un álbum impregnado de tristeza, hecho con un poco e cariño, de ternura y de inteligencia (…) “Canciones para después de una guerra” es un filme hecho, a partes iguales, con la inteligencia, con el corazón y con las tripas”. (Fernando Trueba en “Guía Ocio de Madrid”, 1976).“Canciones para después de una guerra” es una película estremecedora. Es un álbum vivo y doloroso de un puñado de años españoles. “Canciones” es por fin la película de toda la historia de España, la cinta que viene a redimirnos de tanto celuloide convencional, triunfalista, sonriente, casticista y chistoso”. (Francisco Umbral). “Una obra de arte ejecutada con pudor y una minuciosidad increíbles; con una gracia, una ternura, una tristeza, una nostalgia y una alegría vitales”. (Pedro Crespo en “Arriba”, 1976).  

EL SILENCIO OSCURO. Por Carlos Losada(A propósito de Canciones para después de una guerra)

Sabido es que la interrelación del cine con la música es la más fecunda que se puede dar entre cualquier arte. Y posiblemente sea propiciado por el ritmo, en primer lugar, y por la elaboración del tempo, sin olvidar la progresión para contar una acción, un pensamiento, un sentimiento, un estado de animo, una opinión. Los medios del cine y la música son consustanciales cuando se compaginan para lograr un producto final que el uno lleva al otro, que se pueden intercambiar de forma armónica y evocadora, así como  romántica o irónica, contrapuesta o esclarecedora de un contrapunto sutil.

Esto es lo que ocurre con Canciones para después de una guerra.

Las imágenes que ha escogido y montado Patino, y luego ensamblado con la música, responden al humor más acendrado en nuestra inteligencia y emoción. Desde el inevitable Cara al sol hasta el drama de Tatuaje, pasando por las peticiones de oyente hasta el actualísimo ¡A lo loco! o La televisión, sin olvidar la utilización del sarcasmo al usar  Ya hemos pasao y la segunda intención, sobre todo en 1971, de Se va el caimán, toda la película rezuma actualidad ahora mismo y se expande y contrapone, de forma tan espléndida como rabiosa y permeable, las imágenes triunfalistas de una época terrible de nuestra Historia (1939-1958), con la cruda realidad de una cotidianidad que se evidencia en el Salud, dinero y amor y en esa intención desmitificadora de Raska-yu y la sugestiva secuencia que evoca el Sitio de Zaragoza con la voz potente y dramática de Aurora Bautista que antes fue saludada como reina de todas las Españas, en un alarde de evocación digno de todo encomio, y que se hace elocuencia en el Yo te diré, donde la voz en off evoca la verdad de aquella época: “otra vez el silencio…, lejano, oscuro como las noches sin dormir o como el hambre, o como tanto callar…

¿Y qué decir del legionario que tiene por sudario la bandera nacional? En vitriólica oposición ahí está La morena de la copla, y cargar siempre las tintas contra los intelectuales, culpables de todos los desaguisados que dieron lugar al alzamiento de los “rebeldes”, pues eso, ¡Que se mueran los feos!.

El inevitable Cara al sol explota en el contraste entre una letra grandiosa y trasnochada y una música ramplona, pachanguera y patriotera como no se vio otra igual, al evidenciar la realidad de la vida cotidiana de entonces, que ilustran estupendamente Imperio Argentina y Miguel Ligero en la impagable Échale guindas al pavo para ir a esos noticiarios, ¡ese No-Do!, algunos de cuyos comentarios son tan actuales que dan miedo, sirva de ejemplo que Franco construía un régimen de “justicia, autoridad y libertad”, o las exhortaciones de Ramón Serrano Suñer, fiel reflejo de esos “facciosos” del Ya hemos pasao, que curiosamente no mentía y que luego nadie quiso volver a pronunciar, para llegar al doble sentido de La bien pagá y recalar en la dulce ironía del Santa María o los espantajos del hambre que evoca Mi vaca lechera y esa criba de la religión que es La hija de don Juan Alba, sin olvidarnos del sentimentalismo españolista que representa María Dolores y el problema del amor y el sexo que llega a insinuar Tatuaje pasando por la piedad de Limosna de amor y las escuetas verdades melodramáticas del Amar y vivir de Antonio Machín. Y las ilusiones, tan modernas del Total para qué. Y el recuerdo del mito nacido del hambre en el pasodoble Manolete. Ah, y sin olvidarse de la Virgen María, las Montañas Nevadas y el Lerele

El colofón está en esos ¡Americanos! que nos llevan a un filme mítico y actual de nuestro cine, como es éste de Canciones para después de una guerra, donde queda reflejada no solamente una época sino una forma de ser y estar en el mundo, con esa ideología de andar por casa y que parece que hoy quiere, de verdad, pasar al pasado, ser un pasado y construir un porvenir menos agobiante, claro que… si nos dejan los demás, podríamos decir.

Al revisar la música de esta película, imprescindible en nuestro cine, nos damos cuenta de que debía ser obligatoria su exhibición en las escuelas, para que aprendieran cómo era el pasado y cómo se le puede combatir, y para no ser intolerantes en el presente y en el futuro. Su visionado es tan gratificante como históricamente necesario. Sería una forma de olvidarnos para siempre del silencio oscuro.  

Tomado de: http://www.encadenados.org/n37/patino_4.htm 

 Enlaces de interés:web oficialhttp://www.basiliomartinpatino.com/critica02.htm#crit01Ironía, nolstalgia y deconstrucciónhttp://www.tripodos.com/pdf/21_F01_garc%C3%ADa.pdfGuía didácticahttp://www2.lse.ac.uk/language/Projects/SpanishProjectsSpanishinMotion/Screenings/pdf/SongsGuide.pdf 

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