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ROMA, CIUDAD ABIERTA. 1945. ROMA, CITTÁ ABERTA

Posted by noeliapc en 15 mayo 2010

Roma, ciudad abierta; 2ª guerra mundial

 

 

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

Género: Drama / Bélica
Nacionalidad: Italia
Director:Roberto Rossellini
Actores: Aldo Fabrizzi Anna Magnani; Marcello Pagliero;

María Michi; Henry Feist; Giovanna Galletti; Carla Rovere;

Vito Annichiarico; Francesco Grandjacquet; Nando Bruno;

Amalia Pellegrini; Ákos Tolnay; Carlo Sindici;

Eduardo Passarelli; Alberto Tavazzi
Productor: Ferruccio de Martino; Roberto Rossellini
Guión: Sergio Amidei; Alberto Consiglio
Fotografía: Ubaldo Arata
Música: Renzo Rossellini
Calificación moral: Todos los públicos
Duración: 99 minutos.

Filmaffinity: Votos, 7.111, Puntuación: 8,3/10

SIPNOSIS

El argumento estaba basado en los sucesos acaecidos en Roma durante el invierno de 1943-44, cuando la capital aún estaba ocupada por los nazis. En un principio iba a ser un documental sobre un sacerdote de la Resistencia fusilado por lo alemanes. Pero, Federico Fellini que se incorporó al trabajo en la elaboración del guion, sugirió fundir ese cortometraje con otro que también le rondaba por la cabeza a Rossellini sobre la participación de los niños en la resistencia romana. Otro de los guionistas era el comunista Sergio Amidei, cuya amante en la vida real, Maria Michi, fue convertida en amante traidora de Manfredi en la película. A su vez, éste propuso introducir el episodio real de un ingeniero comunista buscado por la Gestapo y la escena culminante del ametrallamiento de Pina.

Roma, ciudad abierta se realizó sin guión propiamente dicho, pero con una estructura perfecta y grandiosa. La trama está urdida con gran habilidad y además no desdeña los registros melodramáticos (sino todo lo contrario) por lo que es fácil entender su inmenso éxito.

http://www.youtube.com/watch?v=6VsJb3yw4bU&feature=player_embedded

 

Roma, ciudad abierta y Roberto Rossellini (1945)

En la Roma de 1943-44 se entretejen las historias de varias personas relacionadas con la resistencia antinazi. Manfredi, jefe de la resistencia comunista, es buscado por la Gestapo y se refugia en la casa Don Pietro, cura que ayuda a los resistentes. Pina, una mujer de pueblo y vecina del padre Pietro, está de novia con un tipógrafo, amigo de Manfredi, que también lucha en la resistencia. Días después, durante un registro, los alemanes dispararán sobre Pina. Manfredi se esconderá entonces en casa de su amante, Marina, que le denunciará a los alemanes. Manfredi será detenido junto con Don Pietro. Manfredi muere por las atroces torturas que le infligen los alemanes para que revele el nombre de sus compañeros de resistencia. El padre Pietro es fusiladoen presencia de los niños de la parroquia, entre los cuales se encuentra el hijo huérfano de Pina.

Acerca de la película

Tiempos difíciles.

Cuando se comenzó a rodar Roma, ciudad abierta, tanto desde el punto de vista financiero como técnico, era muy complicado promover cualquier proyecto de producción cinematográfica. Sin embargo, en ese panorama desolador fue posible empezar desde cero. La inexistencia de una industria facilitó a un grupo de cineastas, entre los que se encontraba Rossellini, la posibilidad de trabajar con absoluta libertad creativa, sin ningún tipo de condicionamiento industrial. El triste panorama de una Italia en ruinas hizo posible el nacimiento de una obra que introduciría en el cine una nueva postura moral y que se convertiría en un auténtico punto de referencia de todo el cine italiana de posguerra.

Roma, ciudad abierta se empezó a rodar en condiciones extremadamente precarias. Rossellini utilizó negativo de 35mm de algunos fotógrafos, muchas escenas tuvieron que iluminar con focos de luz amarillenta muy rudimentarios y en ningún momento se pudo grabar el sonido. Roma, ciudad abierta fue filmada como una película muda y posteriormente sonorizada en unos estudios de doblaje. La utilización de los decorados reales abrió las puertas a una nueva relación entre ficción/realidad y las limitaciones de nuevos sistemas de rodaje/producción, que marcaría el cine neorrealista posterior.

Una obra revolucionaria.

De todas maneras, la idea del equipo de Roma, ciudad abierta nunca fue la de realizar una obra que renovase el cine. Importaba sobre todo describir el clima de terror de un pasado reciente y denunciar las brutalidades del fascismo. Se trataba de  un filme que articulaba su discurso hacia una retórica claramente antifascista. De modo que, Roma, ciudad abierta es una obra que revela una posición moral nueva y revolucionaria del cineasta ante los hechos pero que no se puede considerar revolucionaria en lo referente a la utilización del lenguaje. La auténtica renovación de Rossellini vendrá un año después, con Paisà y el cine de la modernidad.

Si estudiamos detenidamente la estructura narrativa y dramática del filme, veremos que es una de las películas más clásicas de Rossellini y que recurre a muchos efectos del cine tradicional. El filme utiliza una retórica de la persuasión, a partir de unos métodos afines a muchas obras del cien clásico americano que pretendían convencer al público de una idea. Rossellini buscaba un proceso de identificación entre el espectador y los personajes, y esto lo consiguió a partir de la manipulación de sentimientos como el amor, la compasión y la piedad por sus sufrimientos. Además, las dificultades técnicas condicionaron la puesta en escena y el montaje. A diferencia de otros filmes de Rossellini, en Roma ciudad abierta no puede haber una distribución de las escenas en planos secuencia (Roma, ciudad abierta tuvo que rodarse con colas de película virgen, por lo tanto no había suficiente película para realizar un plano secuencia). Las precarias condiciones de iluminación tampoco permitían jugar con la profundidad de campo. De modo que, el montaje de Roma, ciudad abierta es transparente, y está enteramente sujeto a la narración como en el cine clásico de Hollywood.

Roma, ciudad abierta ha sido calificada como una película realista. No obstante el término de realismo en el cine está siempre envuelto de cierta ambigüedad y sujeto a muchas interpretaciones. En el caso de Roma, ciudad abierta, la gran revolución realista no vino originada por lo que el filme mostraba, sino por la actitud de los creadores ante la realidad histórica que inspiró la película. Rossellini y su equipo quisieron ir más allá del hecho de mostrar una realidad reconstruida, para demostrar y exigir al público que tomase conciencia de la importancia de la lucha antifascista. Con Roma, ciudad abierta el cine pasó a convertirse en un instrumento de conciencia moral. Esta fue su gran revolución.

Una visión humanista.

El elemento que hace avanzar la historia eran las diferentes respuestas de los protagonistas hacia la ocupación alemana. En el núcleo del filme hay tres grandes historias, pero a su lado convergen muchísimas pequeñas historias que se van intercalando. Así, todos los personajes acaban convirtiéndose en prototipos del pueblo italiano y el espectador acaba teniendo una imagen coral de la vida italiana en aquellos momentos.

La película plantea como a pesar de las diferencias hay algo que une a todos los hombres. Rossellini sentía la necesidad de superar las barreras ideológicas para promover la unidad en la lucha antifascista. Este deseo de unidad marcó el espíritu del filme, donde un cura y un comunista aparecen aliados ante la misma causa. Desde una ortodoxia estrictamente comunista esto generaba algunas contradicciones. Pero Roma, ciudad abierta proponía una superación de las ortodoxias para acabar imponiendo una idea superior: la honestidad humana.

 

LAS ESCENAS QUE MÁS NOS HAN MARCADO

La muerte de Pina

En esta película Rossellini se carga una regla fundamental del clasicismo: mata a la protagonista de la película a mitad del metraje. Algo así en el cine del Hollywood, al que estamos más acostumbrados, nunca hubiese ocurrido. Esto hace que la muerte de Pina sea algo totalmente inconcebible para el público. Es algo que no entra dentro de nuestra lógica de espectadores. Pero, la muerte de Pina es impactante no sólo porque es algo que no esperamos, sino también porque se trata de un personaje con mucha fuerza dentro de la película y porque su muerte está rodada de una manera muy seca e inesperada. En el cine de Hollywood la muerte se rueda de otra manera, tiene una sobrecarga retórica que no se parece en nada a la realidad y se prepara al espectador para ese momento (de hecho la escena que la precede es una escena cómica). Esta manera de narrar la muerte que tiene Rossellini, aunque choca más, es mucho más real. Sin embargo, tiene gracia que, aunque esta concepción se parece más a la realidad que la que nos ofrece el cine de Hollywood, nos parecen más reales los modelos esteriotipados del cine americano que el que aquí nos propone Rossellini.  

La tortura

Junto con la de la muerte de Pina esta es una de las escenas más duras e impactantes del filme. En esta escena vemos como los jefes de la Gestapo torturan a Manfredi para obtener información acerca de los otros resistentes.  Don Pietro, el cura, será testigo de la tortura de su compañero teniendo la opción de salvarle si es él quien revela los nombres de los resistentes. Al final Manfredi morirá debido a las agresiones de los alemanes sin haber revelado ningún nombre, y acto seguido Don Pietro será fusilado a las afueras de la ciudad. Aquí puedes ver parte de esta escena.

En la escena de la tortura, Rossellini opta por no mostrarnos todo. La mayor parte de la tortura está contada en off. En realidad, los espectadores son testigos de lo que le ocurre a Manfredi a través de los ojos de Don Pietro que está siendo espectador inmediato de los actos de los alemanes, pero no llegamos a ver directamente todo lo que estos  le hacen a Manfredi.

Se trata de una escena muy tensa. Si nos fijamos, los planos del cura y de Manfredi son cada vez más cortos, más próximos. De este modo, se consigue crear una mayor intensidad dramática y se refuerza la idea de proximidad entre los dos personajes. Además, la iluminación del jefe de la Gestapo está muy cuidada y adquiere una estética expresionista.

NOTA: Fijaos en la asimilación de Manfredi a Jesucristo cuando aparece crucificado.

El último plano de la película

Aunque en general los finales nos suelen marcar, en el caso de Roma, ciudad abierta merece la pena señalar que el último plano de la película porque se trata de una imagen muy significativa. En esta última secuencia del filme vemos a los niños marchando sobre Roma. Lo que esto nos transmite es la idea de que ellos son el futuro, que han aprendido en qué no se tienen que convertir. Por lo tanto, se trata de un final esperanzador.

http://mural.uv.es/laumon9/romaciudadabierta.html      

  

ROMA, CIUDAD ABIERTA. 1945. (Roma, città aperta). Por Javier Castro.

El nacimiento de un estilo

¿Qué es lo que realmente ha inventado el cine? Cualquier forma de narrar, por muy extravagante que sea, ya se ha usado en alguna rama de la literatura. La iluminación desde luego que no; no hay más que oír a cualquier director decirle a su operador: necesito una luz Rembrant, o frases similares. Los espacios cinematográficos están sacados de la arquitectura y la decoración, y las composiciones, de grupos escultóricos o pictóricos. La música, diegética o no, ha ido evolucionando con la música convencional, y los músicos que han innovado para el cine lo habían hecho ya para su trabajo habitual. Desde luego que a lo largo de este siglo y pico de cine la influencia también ha sido mutua, y la aceptación del cine ha provocado que muchos modelos propuestos por él se hayan difundido entre los artistas o artesanos de los diferentes ramos: música, moda, modelos de interpretación, decoración, estilos de vida… Y sobre todo, pensamiento. Algunas ideas y actitudes ante la vida nos han sido inspiradas por el cine, y ningún otro medio de expresión las habría proporcionado tanta difusión ni tanta aceptación.

Desde luego, parece difícil que en un país devastado por la guerra como era Italia en 1945 pudiera surgir un arte tan necesitado de grandes recursos como el cine. Pero allí, en esas circunstancias, surgió el que quizá sea el movimiento cinematográfico más importante e influyente de la historia del cine, el Neorrealismo. Y quizá el que mejor ha sobrevivido como movimiento general, independientemente de la calidad de sus piezas, en el sentido de que las obras hechas en ese movimiento y en esos años siguen aun vigentes, y muchos directores en la actualidad se inspiran en dichas películas (lo cual no se puede decir de la Nouvelle Vage o del Free Cinema, que dando algunas películas gloriosas en conjunto han envejecido peor). No cuento aquí el cine clásico americano, ya que su única cohesión la da un modelo de producción en masa con una sintaxis definida que sólo unos pocos se atrevían a variar, en el que temática e ideas varían en función de los gustos y recursos de los productores. ¡Ojo!, que no lo critico, y de hecho soy un incondicional del cine clásico americano, pero creo que nadie me discutirá que tiene poco de “movimiento cinematográfico“.

Y sin duda la película que proporcionó las bases y dio el impulso al neorrealismo fue sin duda Roma, ciudad abierta, y me atrevería a decir que en concreto un personaje: Pina, interpretada por Anna Magnani. Es cierto que ya se habían hecho algunas películas en este contexto por parte de Blassetti (Sole, 1928) o Visconti (Obssessione, 1943) en Italia, o Ford (Las uvas de la ira/The Grapoes of Wrath, 1940 con Tom Joad-Henry Fonda) en USA, pero en este personaje podemos ver reflejado el espíritu de todos los que vinieron después, desde el ladrón de bicicletas o el pescador de La terra trema (1948) hasta el Joe de Ken Loach. Es la actitud ante la vida de esta mujer, su lucha, su casa, sus ambiciones y su solidaridad lo que ha pervivido como ejemplo y modelo en el cine, con una profundidad y humanidad que desde entonces ha inspirado a muchos otros personajes (a sus creadores, debería decir) y, desde luego, a nosotros como espectadores.

La película describe la situación de Roma en los últimos años de la ocupación alemana. Fue rodada nada más terminar la guerra en los decorados naturales de la devastada ciudad, con mayoría de actores no profesionales (otra constante de Neorrealismo) excepto Anna Magnani y Aldo Fabrizi. Los medios técnicos son escasísimos, lo que se ve en una fotografía que no puede hacer otra cosa que sacar el mejor partido a la luz natural, y poco más, aunque los decorados y las interpretaciones son soberbios por ser tan naturales. Escrita por el propio Rosellini, además de Fellini y Sergio Amidei sobre un argumento de este último, va dando saltos entre el documental y la ficción, aunque varios de los sucesos (la resistencia de los niños romanos o el fusilamiento del cura) están basados en sucesos reales, y el ambiente de las calles está recogido sin planificación (en general).

Un jefe de la resistencia italiana, el ingeniero Manfredi, debe huir de su casa cuando los alemanes van a buscarle. Capturarle es el principal deseo del mayor alemán encargado de acabar con los grupos rebeldes, sean del bando que sean (existe una colaboración tácita entre comunistas y monárquicos-cristianos para acabar con el enemigo común). Manfredi se refugia en casa de Francesco, que trabaja como tipógrafo en un periódico de la resistencia. Al llegar a la casa Manfredi se encuentra con Pina. Ella le recibe muy mal, pensando que es de la gestapo o algo así, pero cuando se aclara la situación le deja entrar en casa de Francesco. Pina y Francesco están prometidos, y se van a casar al día siguiente. Ella viene de liderar el asalto a una panadería en la que se negaban a proporcionar alimento a los necesitados (ella se lleva un buen montón de panecillos). Es viuda y tiene un hijo de unos ocho años, al cual Francesco está encantado de adoptar, y está embarazada. Vive también con su hermana en una casa atestada de gente en la puerta de enfrente a la del novio, en el mismo edificio.

Manfredi sale con Marina, que sobrevive como bailarina de revista. Es morfinómana, y la droga se la proporciona una alemana a la que une algo más que la amistad. Esta trabaja a las órdenes del mayor. Conocen su relación con Manfredi y por eso la tienen controlada, aunque esta relación no va bien. Ella está despechada, lo cual junto a su adicción por la morfina y sus deseos de salir del hoyo la llevarán a traicionar al ingeniero.

El personaje más influyente del barrio es Don Pietro, el cura. Este se dedica a colaborar con la resistencia ocultando a los perseguidos y a los desertores alemanes, proporcionándoles documentación falsa, y hace de correo para la ellos. El hijo de Pina tampoco está ocioso, y junto a los demás niños del vecindario se dedica a poner bombas a los trenes alemanes.

Mientras tanto, el Mayor ya sabe que Manfredi está por esa zona de la ciudad, y a la mañana siguiente un regimiento asalta el edificio donde viven. Los hombres consiguen huir en un principio, pero luego les capturan, y cuando se los llevan se produce la secuencia más famosa de la película, la muerte de Pina. Cuando oye que Francesco ha sido detenido y se lo llevan en un camión, sale corriendo tras él y un soldado le dispara. El niño se tira sobre su madre y es Don Pietro el que tiene que apartarle y recoger el cadáver de Pina. No ha habido vez que haya visto la película que no me haya echado a llorar con esta escena, que además es un prodigio de montaje y aprovechamiento de un poco de celuloide. La primera parte de la secuencia, la carrera, está rodada con dos cámaras, una en el camión que se lleva a los hombres (ligero picado, plano general corto, travelling retro) y otra enfrente del portal de la casa (sin angulación, plano medio, panorámica a izquierda). Ambos contienen la misma porción de carrera, unos tres segundos, pero el montador monta primero la primera parte del plano desde el camión, en el que Pina sale corriendo del portal y da cuatro o cinco pasos. Corte y la misma porción de carrera desde la cámara lateral en plano medio. Es lo mismo, pero nosotros interpolamos y suponemos que es el siguiente tramo de carrera. Corte e inserto del cura sujetando al niño. Inserto de Francesco intentando saltar del camión (no le dejan). Ya nos hemos olvidado de cómo estaba la carrera de Pina, así que vuelve al primero de los planos de la carrera (desde el camión) exactamente en el mismo punto en que había cortado, suena una ráfaga de metralleta y Pina cae al suelo. La misma cámara de enfrente del portal muestra al niño que se escapa de Don Pietro y corre hacia su madre. Plano fijo con la cámara a ras del suelo que muestra al niño arrojándose sobre el cadáver (uno de los planos más hermosos de la historia del cine). Una cámara a medio camino entre el camión y la que mostraba el portal muestra al cura llegando al cuerpo y apartando al niño. La cámara a ras del suelo muestra a Don Pietro recogiendo el cadáver de la mujer (1). En total, 25 segundos, y una prueba de que la mitad del cine es el montaje.

Los alemanes caen en una emboscada y los presos son liberados. En su huida van a parar a casa de Marina. Francesco está destrozado, y Manfredi discute con Marina la cual, despechada, les escucha que van a ir a ver al cura para desaparecer y les denuncia a la mujer alemana. Al día siguiente, cuando están a punto de irse con el cura, Francesco se queda despidiéndose del muchacho y en ese momento Manfredi, Don Pietro y un desertor austriaco son detenidos. En los calabozos, el mayor intenta convencer a Manfredi de que hable, pero por supuesto se niega, y luego a Don Pietro para que a su vez convenza a Manfredi. Le dice que es un comunista, un sin dios, y que pronto se tendrá que enfrentar con él, pero don Pietro se niega, y ante las amenazas del Mayor de torturarles a ambos el cura le dice «no hablará, yo rezaré por él». Al ingeniero, reconociendo implícitamente que se acerca la derrota, le asegura que esos reaccionarios a los que protege con su silencio, monárquicos y liberales, pronto intentarán ilegalizarles y echarles del país, pero Manfredi está ya tan destrozado que no podría reaccionar aunque quisiera. Manfredi morirá en la sala de tortura, ante la mirada misericordiosa del cura, y el horror de Marina, que será despojada de lo que ha ganado con la traición. Don Pietro será fusilado a la mañana siguiente, en presencia de los niños de su barrio, que se marchan cabizbajos.

A pesar de este final, la película es un canto a la vida y a la libertad, rebosante de optimismo y esperanza en la gente y el futuro. Lejos de ser tan solo unos malvados asesinos, los alemanes están dotados de humanidad, se intenta comprender su comportamiento, las razones que les han llevado a esa perversión de creerse superiores. En un momento casi al final de la cinta un alto mando de los alemanes, en estado de embriaguez, increpa al Mayor que está diciendo que un italiano no podría resistir la tortura y que si así fuera se equipararía con un alemán. Este le dice que ellos no son superiores, que los oprimidos son fuertes y luchan con justicia por su libertad, y se lamenta de que están sembrando Europa de cadáveres y de odio. El mayor se va enfadado, pero luego reconocerá ante Manfredi que se acerca la derrota, indicio claro del cuestionamiento de esta superioridad.

Una película emocionante, que sorteando maniqueísmos y patrioterismo, sin manipular (Spielberg podría aprender un poquito...), nos acerca la imagen de la lucha y la esperanza. Si el arte debe emocionar, si no es esclavo del dinero, estamos ante arte con mayúsculas.

  1. El montaje de esta secuencia y un homenaje a esta cinta puede verse en la película Celuloide (id., 1996), de Carlo Lizzani.

http://www.miradas.net/0204/clasicos/2002/0205_romaciudad.html

 

Enlaces recomendados:

http://www.cinencuentro.com/2007/03/24/roma-ciudad-abierta-1945/

http://miradadeulises.com/2009/11/%E2%80%9Croma-

ciudad-abierta%E2%80%9D-o-la-fuerza-de-la-realidad/

http://www.baketik.org/phocadownload/roma%20ciudad%20abierta.pdf (sugerencias y preguntas)

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