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Guía de arquitectura de Vigo 1930-2000

Posted by noeliapc en 19 junio 2010

 GUIA DE ARQUITECTURA DE VIGO. 1930-2000.

FERNANDO AGRASAR QUIROGA

 

VANGUARDIAS Y PRIMERA MODERNIDAD

La arquitectura que, por primera vez, reflejó las formas de modernidad, en los años de la Segunda República, expresó el nuevo ideario en la supresión de cualquier elemento decorativo tradicional, las intersecciones de volúmenes nítidos, el predominio de las líneas compositivas horizontales y la inclusión de piezas de evocación naval e industrial. Estas formas arquitectónicas se resolvieron, sorprendentemente, con un material tradicional: el granito. Una buena parte de los edificios de la primera modernidad viguesa ejecutan en piedra sus fachadas. Esto implica la convivencia de un material tradicional con formas y soluciones constructivas pensadas para el acero y el hormigón. Esta extraña unión generó interesantes soluciones: aplacados, fachadas autoportantes, reinterpretaciones modernas de elementos tradicionales y la inquietante lectura simultánea de los valores significativos del material tradicional construyendo formas vinculadas a la iconografía de las vanguardias. Esta peculiaridad de la arquitectura local en la ciudad ofreció una nueva manera de conciliar las nuevas formas modernas con lo existente.

De los diecisiete edificios seleccionados en el primer grupo de esta guía sólo uno de ellos es una obra pública, lo que muestra un panoramaen el que la ciudad afronta unos tiempos de profundos cambios confiada en su propio impulso y en la liberta y decisión con la que ciudadanos y arquitectos encararon la necesidad de abrazar la modernidad.

RELACIÓN DE EDIFICIOS REPRESENTATIVOS

 

HISTORICISMO Y REGIONALISMO

La arquitectura construida en Vigo que reflejó lenguajes historicistas o regionalistas, desde el año 1930, se distribuye en dos periodos. el primero se situaría en el tránsito entre las décadas de los años 20 a los 30 y el segundo, tras el parentesis de la eclosión moderna en los años de la Segunda República, se prolongará desde la postguerra hasta los primeros años cincuenta. Esta será una auténtica edad de oro para las arquitecturas nolstálgicas, ya que las exigencias expresivas de la Dictadura rechazaban cualquier aproximación al discursos moderno.

El tránsito del racionalismo a la involución historicista, motivado por el clima político y social de los años 40, ofrece episodios en los que se puede apreciar toda la violencia de la imposición y la crudeza de la aceptación de las nuevas exigencias. El edificio García Albo, en la esquina de Gran Vía con Urzáiz, muestra una composición racionalista desfigurada por pórticos dóricos y remates neobarrocos, componiendo un duro testimonio de las circunstancia de la arquitectura en aquel tiempo.

Además de la arquitectura elaborada por los profesionales establecidos en la ciudad, a lo largo de los años 40, otros autores, como Antonio Palacios, Romualdo Madariaga o Pascual Bravo, construyeron obras que inmediatamente pasaron a ser elementos referenciales del paisaje urbano vigués. La consideración de estas obras con las firmadas por arquitectos locales permite establecer un paralelo, en aquellos años de aislamiento y culturalmente pobres, entre la arquitectura elaborada en la ciudad y la producida en otros ámbitos.

RELACIÓN DE EDIFICIOS REPRESENTATIVOS

INCORPORACIÓN AL MOVIMIENTO MODERNO

Tras una prolongada postguerra comienzan, a finales de los años cincuenta, a construirse algunas piezas que retoman el ideario moderno, filtrado a través de los dificiles y escasos contactos con el exterior, ya sean viajes o publicaciones. Algunos personajes que protagonizaron la etapa racionalista de los años 30, como Jenaro de la Fuente o Francisco Castro, proyectaron importantes piezas modernas en este periodo, pero el grueso de la mejor producción corresponde a arquitectos que comenzaban sus carreras, como Xosé Bar Bóo o Desiderio Pernas.

Este nuevo periodo moderno se abre con un edificio de viviendas de Jenaro de la Fuente, del año de 1954, aunque la obra que mejor ejemplifica esta recuperación del discurso moderno es el edificio Plastibar, de Xosé Bar, de 1957. La presencia de la arquitectura vinculada al Movimiento moderno, aún con ciertas heterodoxias, se prolonga hasta el comienzo de la década de los 70. De aquellos años hemos podido seleccionar un nutrido grupo de edificios de indudable interés, que coinciden, paradójicamente, con la etapa más desafortunada y especulativa del desarrollo urbano de Vigo.

En el trabajo de nuestros arquitectos, a lo largo de los años setenta, son numerosas las referencias a con la forma y materiales arquitecturas foráneas, de las que se toman pautas formales y organizativas, a las que se suma una clara preocupación, que abandera Xosé Bar, por vincular la arquitectura moderna de la propia tradición.

RELACIÓN DE EDIFICIOS REPRESENTATIVOS

ARQUITECTURAS TRAS LA CRISIS DEL PENSAMIENTO MODERNO

La arquitectura construida en Vigo desde los primeros años setenta hasta nuestros días presenta un complejo panorama estilístico y crítico iniciado con la reactivación del ciclo arquitectónico moderno. La arquitectura de los últimos 30 años acompaña, con puntualidad cronológica, a las sucesivas ideas y realizaciones surgidas en el panorama internacional, como el diálogo de la Historia, la revalorización de los valores vernáculos, el valor de la forma, la expresión tecnológica o las nuevas abstracciones formales. En el contexto gallego, algunas posibles direcciones de orientación arquitectónica resultan fructíferas, y arrojan varias notables realizaciones, mientras otras se contemplan como ajenas y difícilmente traducibles a la realidad local.

Las cuestiones que desencadenaron la crisis del pensamiento moderno pasan a protagonizar las intenciones de proyecto de las nuevas arquitecturas, como la relación con las características físicas y culturales del lugar, con lo cual se mantienen los rasgos diferenciadores que desde los años 30 distinguen la arquitectura local de sus referentes internacionales.

En las tres últimas décadas es posible observar un cambio sustancial con respecto a otros periodos. La nueva organización del Estado y el desarrollo de infraestructuras y equipamientos han generado el encargo de un número de arquitecturas públicas impensables en otras épocas. En consecuencia, las mayores inversiones en las piezas arquitónicas y la libertad creadora que en muchos casos, frente a las limitaciones del encargo privado, permite la arquitectura institucional, generan un grado mayor de experimentación.

RELACIÓN DE EDIFICIOS REPRESENTATIVOS

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